

Antes de marchar despedimos de los peregrinos locales:

Y, cómo no, le echamos una última mirada a esta espectacular catedral:

Las peregrinas se van, pero en su corazón queda marcada la huella del Camino y con ella, el deseo de volver y conseguir el objetivo inicial: hacer el camino día a día con esfuerzo, pero sobretodo, con una sonrisa en cada paso.
Llegada a Blanes....gracias a todos por seguirnos y animarnos. Próximas aventuras, en una año...que lejos parece!!